
Este boleto combinado le da acceso a los 5 mejores lugares de la ciudad de Roma: el Coliseo (incluido el Foro Romano y la Colina Palatina), los Museos Vaticanos y la Capilla Sixtina, San Pedro (visita guiada) y Bus turístico por Roma.
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Sáltate las largas colas con este boleto de entrada. Después de visitar el Coliseo, puedes ir al Foro Romano y Monte Palatino que se encuentran opuesto al Coliseo.
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La Galería Borghese en Roma alberga obras de Caravaggio y Bernini, antes colección privada del cardenal Scipione Borghese. Admira el claroscuro de "San Jerónimo escribiendo" y el David de Bernini, capturado en pleno movimiento. Sin colas.
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Descubre la Basílica de San Pedro con una visita guiada exprés y entrada reservada, sin colas. Tu guía te mostrará la cúpula de Miguel Ángel, el Baldaquino de Bernini y la Piedad, obra maestra de Miguel Ángel.
Leer más...La Basílica de San Sebastián Extramuros debe su nombre al hecho de que se encontraba fuera de las murallas de la ciudad, construidas por el emperador Aureliano. Esta iglesia también se conoce como la Basílica de San Sebastián junto a las Catacumbas, aunque muchos prefieren llamarla por su nombre italiano: San Sebastiano Fuori le Mura. Se encuentra en una de las vías romanas más antiguas, la Via Appia Antica.
Tradicionalmente, este lugar ha sido un destino de peregrinación muy frecuentado. Por ello, durante el Jubileo forma parte de la ruta de las Siete Iglesias, un recorrido a pie por varios templos que debe completarse en un solo día para obtener la indulgencia.


El lugar ya era conocido entre la comunidad cristiana por albergar una extensa zona de enterramientos subterráneos, las catacumbas. La primera iglesia se levantó aquí durante las persecuciones cristianas, en el siglo III d.C., con una misión fundamental: custodiar las reliquias de los apóstoles San Pedro y San Pablo. Eran tiempos convulsos para Roma, marcados por los frecuentes saqueos de los pueblos bárbaros.
El emperador Constantino, el primer emperador cristiano, mandó construir en este mismo lugar una gran basílica dedicada a la memoria de los apóstoles, conocida como Basilica Apostolorum. Aún hoy pueden verse en el interior de la iglesia algunos restos de aquel edificio original.
Las reliquias de los apóstoles permanecieron ocultas durante casi tres siglos tras su martirio, en una sala semicircular decorada con mármoles y estucos situada detrás del ábside central, conocida como “la Platonia”.
Hoy en día, los preciados restos de San Pedro y San Pablo descansan en las basílicas de San Pedro del Vaticano y San Pablo Extramuros.
La basílica fue reconstruida por completo en el siglo XVII. Su fachada, obra de Giovanni Vasanzio, luce columnas de granito que en su día pertenecieron a la antigua basílica constantiniana.
El interior presenta una sola nave con artesonado de madera tallada, que culmina en un arco triunfal. A la derecha se abre la capilla de las reliquias, donde se conservan una piedra con lo que se cree son las huellas de los pies de Jesús, la flecha que atravesó a San Sebastián y un fragmento de la columna a la que fue atado durante su martirio. Entre las obras de arte más fascinantes destaca sin duda el célebre Salvador Mundi, un busto de mármol que representa a Jesús Salvador: se trata de la última obra maestra del gran Gian Lorenzo Bernini. La pieza fue recuperada en 2001 en el monasterio contiguo a la iglesia. Bernini la esculpió cuando ya había cumplido los ochenta años, y la legó a su amiga y mecenas, la reina Cristina de Suecia.·
San Sebastián es uno de los mártires cristianos más célebres. A comienzos del siglo III d.C., bajo el reinado de Diocleciano, ejercía como capitán de la Guardia Pretoriana, encargada de proteger la vida del emperador, por lo que sus miembros debían gozar de su total confianza y lealtad.
Sin embargo, Sebastián era cristiano, probablemente desde su nacimiento, y Diocleciano ha pasado a la historia como uno de los perseguidores más implacables de aquel nuevo culto monoteísta, que a sus ojos socavaba el poder y la autoridad imperial. Gracias a su inteligencia y destreza, Sebastián fue nombrado pretoriano, sin que el emperador supiera, al parecer, de su fe cristiana. Su posición dentro del alto mando militar le permitía ayudar discretamente a los cristianos encarcelados, y su influencia llegó a tal punto que consiguió convertir a numerosos miembros de la corte.·
Cuando se descubrieron sus actos, Diocleciano lo condenó a morir torturado, atravesado por flechas. Dado por muerto tras la ejecución, Sebastián sobrevivió de manera milagrosa. En cuanto pudo ponerse en pie, regresó al palacio imperial para enfrentarse a Diocleciano y reprocharle la brutal persecución que sufrían los cristianos. El emperador, esta vez, ordenó que el valiente Sebastián muriera azotado. Su cuerpo fue arrojado a la Cloaca Máxima, el sistema de alcantarillado de la ciudad, pero durante la noche algunos miembros de la comunidad cristiana lograron recuperarlo y lo trasladaron a las catacumbas.
La devoción a San Sebastián se extendió con fuerza desde el siglo III, y aunque otras catacumbas fueron abandonadas durante la Edad Media, los peregrinos nunca dejaron de venir hasta aquí para honrar su memoria. Sus reliquias reposan en una urna bajo el altar mayor, y son muchos quienes lo consideran el tercer patrón de Roma, después de San Pedro y San Pablo.
La zona se conocía como “ad catacumbas”, es decir, “cerca de las cavidades”, debido a las antiguas canteras de toba volcánica que allí existían. Al convertirse este en uno de los principales cementerios subterráneos de la comunidad cristiana, el término “catacumbas” pasó a designar a todos los cementerios de este tipo. Se accede a ellas a través de un pasadizo situado en la plaza frente a la iglesia.
Probablemente se trate del único conjunto de catacumbas que se visitó y se conoció de forma continua a lo largo de los siglos. Precisamente porque todos conocían su ubicación exacta, ladrones y saqueadores acudieron aquí en numerosas ocasiones, llevándose objetos de las tumbas y otras piezas fáciles de vender. Por este motivo, muchas reliquias de los santos fueron trasladadas a iglesias más cercanas al centro de la ciudad, ya que el comercio de estos objetos se convirtió en uno de los negocios más absurdos de la Edad Media. Aun así, estas catacumbas siguen siendo uno de los testimonios más impresionantes de cómo los primeros cristianos quisieron mantener un fuerte sentido de comunidad, no solo en vida, sino también más allá de la muerte.·
La entrada a la iglesia es gratuita, aunque para visitar las catacumbas es necesario comprar una entrada.·

En esta visita guiada por expertos a las Catacumbas de San Sebastián, experimentarás toda la belleza, la fe y la memoria de las catacumbas, creadas entre finales del siglo II y principios del III d.C. El espacio se utilizaba para enterramientos y conmemoraciones funerarias en la comunidad...
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